Causas de la obesidad

Alimentación

• El consumo regular de alimentos que contienen gran cantidad de calorías.

• Ingerir la denominada fast food o comida rápida, que han aumentado el tamaño de sus porciones, induciendo el incremento de la obesidad mundial.

• De igual forma las bebidas gaseosas, los dulces y postres son un factor fundamental para el aumento de peso.

• Comer fuera de casa es otra causa importante que aumenta el consumo de calorías.

Inactividad

• No practicar ningún ejercicio, ni deporte.

• La gente sedentaria tiende aganar mayor peso, debido a que no realizan actividades físicas y como consecuencia no queman calorías.

• Para los que trabajan en oficinas existen ejercicios que se pueden realizar dentro de la misma, por supuesto son rutinas tan básicas pero de gran ayuda para nuestra salud.

Los que fumaban dejan de fumar

• Los fumadores al dejar el tabaco generalmente aumentan de peso. Debido en parte a que la nicotina tiene ciertas propiedades para acelerar la velocidad del metabolismo.

• El tabaquismo de la misma manera afecta el sentido del gusto, por lo que dejar de fumar provoca que la comida sepa y huela mejor, lo que a su vez provoca mayor ingesta de alimento y por consiguiente el aumento de peso.

Embarazo

• Durante el embarazo forzosamente el peso de la mujer aumenta.

• Posteriormente del nacimiento de su bebe, algunas mujeres hallan difícil perder los kilos que aumentaron y éste peso contribuye a la formación de obesidad, si no se controla.

Medicinas

• Corticoides y antidepresivos tricíclicos en particular, generalmente estimulan el aumento de peso.

Enfermedades

• Ocasionalmente la obesidad es producida por alguna enfermedad.

• Existen algunas que pueden influir en la aparición de obesidad, tales como la disminución de hormona tiroidea o hipotiroidismo; alteración en la producción de hormonas suprarrenales como la enfermedad de Cushing; el síndrome poliquístico; ciertas enfermedades que impiden la actividad física como la artritis donde el organismo deja de perder calorías, entre otras.

Consecuencias de la obesidad

Hiperinsulinemia, resistencia a la insulina y diabetes

El incremento de peso se asocia con frecuencia a un aumento de las concentraciones plasmáticas basales de insulina (hiperinsulinemia). Tanto la secreción pancreática como las concentraciones plasmáticas de insulina se hallan aumentadas ante la estimulación. Además, existe una insulinorresistencia debido tanto a la disminución del número de receptores de insulina como a un probable defecto posreceptor. El aumento de la resistencia y el incremento de las necesidades de insulina pueden determinar en el individuo obeso el fallo pancreático y la aparición de diabetes mellitus secundaria a la obesidad. La prevalencia de diabetes mellitus tipo 2 es tres veces superior en los individuos obesos, y en la mayoría de los casos puede controlarse reduciendo el peso del paciente.

Hipertensión arterial. La resistencia a la insulina y el hiperinsulinismo pueden ser los responsables del aumento de la reabsorción tubular renal de sodio que presenta el paciente obeso y, por este mecanismo, explicar la alta prevalencia de Hipertensión Arterial. Otros factores pueden estar implicados en la aparición de HTA del individuo obeso, ya que los pacientes con un insulinoma mantienen cifras de presión arterial normales. La pérdida de peso se acompaña de una disminución importante de las cifras de presión arterial en la mayoría de los obesos incluso sin realizar una dieta hiposódica.

Enfermedades cardiovasculares. La obesidad puede producir un aumento del volumen sanguíneo, del volumen diastólico del ventrículo izquierdo y del gasto cardíaco, responsables a medio plazo de hipertrofia y dilatación del ventrículo izquierdo. La insuficiencia cardíaca congestiva y la muerte súbita son mucho más frecuentes en el paciente obeso.

Lípidos plasmáticos. El aumento de las concentraciones circulantes de triglicéridos en la obesidad se asocia a la disminución de los valores plasmáticos de HDL-colesterol y al aumento de las concentraciones de LDL-colesterol. La hipertrigliceridemia, muy frecuente entre los obesos debido al aumento de la secreción hepática de VLDL, puede ser secundaria al hiperinsulinismo y suele mejorar con la pérdida de peso. La presencia de hipertrigliceridemia o hipercolesterolemia resistente a la pérdida de peso en un paciente obeso obligará a adoptar medidas específicas de control de la dislipemia. La alteración del perfil lipídico y el aumento del trabajo cardíaco confieren al paciente obeso un alto riesgo de padecer cardiopatía isquémica.

Insuficiencia venosa periférica. A mayor obesidad, mayor riesgo de presentar varices, estasis venosa en las extremidades inferiores, edemas y cambios tróficos de la piel. La obesidad se asocia a un mayor riesgo de padecer enfermedad tromboembólica.

Problemas respiratorios. La obesidad mórbida puede asociarse a alteraciones de la ventilación que conducen a una hipoxia crónica cianótica e hipercápnica. La hipoventilación alveolar grave, asociada a hipoxia y largos períodos de somnolencia en un individuo con obesidad mórbida, se ha denominado síndrome de Pickwick. Estos pacientes pueden precisar hospitalización y, debido a la hipertensión pulmonar asociada a hipoxemia crónica, presentan gran riesgo de padecer insuficiencia cardíaca. El síndrome de apneas/hipopneas durante el sueño (SAHS) es una manifestación clínica frecuente en los grandes obesos. La apnea nocturna puede ser tanto obstructiva como central. En este último caso pueden producirse paros respiratorios de hasta 30 seg, acompañados de trastornos graves del ritmo cardíaco. En la mayoría de los casos el cuadro clínico de dicho síndrome mejora con la pérdida de peso. En ciertos casos resistentes puede justificarse el tratamiento con soporte ventilatorio, farmacológico o quirúrgico. Ni la prevalencia ni la gravedad del síndrome se relacionan de forma importante con el grado de obesidad.

Cáncer. El riesgo de padecer cáncer de endometrio, de mama, vesícula y vías biliares aumenta en las mujeres obesas. En el varón la obesidad se asocia especialmente a cáncer de colon, recto y próstata.

Colelitiasis y esteatosis hepática. El aumento de los depósitos de triglicéridos ocasiona un aumento de la producción de colesterol. El incremento de la síntesis de colesterol se acompaña de un aumento de su excreción biliar y la saturación de la bilis. El paciente obeso presenta un alto riesgo de padecer colelitiasis. La utilización de dietas muy hipocalóricas y pobres en lípidos puede desencadenar cólicos hepáticos. La obesidad se acompaña a menudo de un hígado graso. La esteatosis se asocia a un ligero aumento de los valores de transaminasas en sangre que se corrigen con la pérdida de peso.

Hiperuricemia y gota. La hiperuricemia del paciente obeso es multifactorial. El aclaramiento y la producción de ácido úrico se encuentran disminuido y aumentada, respectivamente. El uso de dietas cetogénicas y muy bajas en calorías puede provocar un brusco aumento de los niveles de ácido úrico y desencadenar una crisis gotosa.

Problemas psicológicos. La obesidad mórbida provoca en general graves trastornos psicológicos y de adaptación al medio. Estos trastornos pueden agravarse si se produce una rápida pérdida de peso. La depresión y la ansiedad se presentan con frecuencia en el paciente obeso, siendo estos trastornos secundarios a la enfermedad.

Otros problemas endocrinos asociados a la obesidad. La excreción de 17-hidroxicorticoides en orina se encuentra a menudo elevada en los pacientes obesos. Las concentraciones plasmáticas de cortisol pueden estar aumentadas en algunos casos, aunque normalmente la prueba de la dexametasona produce una inhibición de su secreción. En algunos casos en que dicha inhibición es incompleta será difícil discernir entre un problema secundario a la obesidad o un síndrome de Cushing. La secreción de GH frente a diferentes estímulos, como la hipoglucemia, el ejercicio o la perfusión de arginina, puede estar disminuida.

Cómo prevenir la obesidad

Aprender hábitos alimenticios saludables y rutinas de ejercicio en la niñez son los primeros pasos para prevenir la obesidad.

Obesidad por Comida Rápida

A medida que se envejece, el metabolismo es más lento y también la habilidad de quemar calorías en forma efectiva. Después de los 50 años de edad los niveles metabólicos bajan en forma brusca. Por eso es tan importante saber cómo alimentarse para prevenir la enfermedad de la obesidad desde la niñez.

La vida agitada de los adultos dificulta las rutinas de ejercicio necesarias para prevenir la obesidad. Los hábitos alimenticios saludables usualmente son víctima de la tentadora comida rápida o procesada. Las investigaciones en obesidad indican que perder peso a medida que entramos en la edad mediana es simplemente más difícil que en la juventud y en la infancia. Prevenir la obesidad, en última instancia, es más fácil que intentar perder los kilos extra más tarde.

Programas de Obesidad: Plan de Ejercicios

Siempre tenemos una excusa para no comenzar una rutina regular de ejercicios:

• El trabajo

• La familia

• La fatiga al final de una jornada ardua de trabajo

• Los compromisos sociales.

Todo esto hace ver al ejercicio como una carga extra. Sin embargo, una rutina de ejercicio da más energía, ayuda a sacar el enojo y dispara el metabolismo. Las investigaciones en obesidad han probado que elevar los niveles de actividad y comer apropiadamente es una manera más efectiva de combatir la obesidad, que solo cambiar los hábitos alimenticios.

Ir al gimnasio no es algo que todos disfruten. Por eso, tenga en cuenta otras alternativas:

• Hacer largas caminatas

• Ir a nadar con los niños

• Subir las escaleras en vez de tomar el ascensor, etc.

El nivel de ejercicio apropiado para prevenir la obesidad y para una vida saludable es de 30 minutos de ejercicio leve a moderado 5 veces por semana. Una vez que usted comience a buscar pequeñas maneras de permanecer activo, encontrará más y más opciones.

Ejercicios para Adultos Mayores: Permanecer activos es importante a medida que envejecemos. Caminar, nadar y otras actividades de bajo impacto pueden ayudar a mantener un peso adecuado. El entrenamiento de levantar pesas ayuda a mantener una masa muscular en niveles saludables.

Para los ancianos con movilidad limitada las clases de gimnasia en el agua pueden ser de ayuda. También existen programas de ejercicios que pueden practicarse sentados en una silla. Los problemas de salud y las necesidades de cada uno determinan qué y cómo hacer ejercicio. Todas las modalidades de ejercicio siempre deben ser discutidas con un profesional de la salud.

Llevar un Diario de Comidas: Por supuesto, incorporar las rutinas de ejercicio en la agenda diaria es sólo una parte de la prevención de la obesidad. Por más actividad que realicemos, esto no ayuda si se vive de comidas rápidas. Un diario de comidas es una buena manera de determinar qué cambios debemos hacer en los hábitos alimentarios. Registre todo lo que coma durante un mes, anotando la hora, el lugar y la cantidad. Haga una lista de todo lo que come y bebe, incluyendo refrigerios y vasos de agua.

A fin de mes, siéntese y fíjese qué debe cambiar para llevar una alimentación más saludable. ¿Está saltándose el desayuno? ¿Se prepara el almuerzo o come comida rápida? Las posibilidades son que aparezcan uno o dos malos hábitos. (Si no aparecen, ¡felicitaciones!, está en ventaja con respecto a la mayoría de la gente).

Ahora elija uno de esos hábitos y trate de cambiarlo. Cuando su nivel de azúcar en la sangre baje por la tarde y quiera comer algo, trate de reemplazarlo por un refrigerio rico en proteínas. Los refrigerios ricos en azúcar o carbohidratos lo hacen sentir mejor por un corto periodo de tiempo. Además, ellos alteran la cantidad de azúcar en la sangre tan rápido que después tendrá más hambre.

Claves para crear hábitos saludables y prevenir la obesidad

• Coma despacio

• Evite comprar comida procesada cuando vaya al supermercado.

• Limite el tiempo que mira televisión, usa la computadora y juega video juegos

• Limite las comidas rápidas y pida porciones pequeñas

• Mantenga al alcance de la mano frutas y vegetales para comer como refrigerios

• No coma si no tiene hambre

• No use la comida como recompensa

• Proponga juegos activos que impliquen correr.

Tipos de obesidad

La Obesidad Mórbida

Es un peligroso tipo de obesidad que a menudo trae complicaciones médicas. Su mayor diferencia respecto a la obesidad es que normalmente no puede ser controlada con dietas y ejercicios, requiere intervención médica en forma de medicamentos y cirugías.

Una persona que sufre obesidad mórbida debe buscar asistencia médica inmediatamente. En la mayoría de los casos, la obesidad mórbida es el resultado de ignorar la obesidad por muchos años y mantener un estilo de vida que no sólo mantiene, sino que promueve el aumento de peso.

El resultado final es una persona con obesidad severa, quien se vuelve susceptible a todos los problemas relacionados con la obesidad y no puede perder peso a través de los métodos convencionales. Igualmente los pacientes de obesidad mórbida tienen mayor tendencia a desarrollar diabetes y enfermedades cardíacas, y aumentan el riesgo de morir a edades tempranas.

Las intervenciones quirúrgicas son por lo general la única opción para combatir la obesidad mórbida. Cambios en la dieta lo único que generan es el posterior recobro del peso perdido, pero trayendo consigo otras complicaciones.

Obesidad Abdominal

No te tomes a la ligera esa grasa extra que tienes alrededor de la cintura, ella puede llegar a afectar tu salud muy seriamente.

Problemas pulmonares

Según estudios científicos, existe una relación entre el funcionamiento de los pulmones y la obesidad abdominal o adiposidad abdominal. Mientras mayor sea la obesidad, especialmente la obesidad abdominal, mayores son los problemas pulmonares. Es por esto que las mujeres con cinturas de gran circunferencia sufren comúnmente de problemas pulmonares.

Enfermedades cardiovasculares

La grasa abdominal rodea órganos vitales, lo que conlleva a la formación de coágulos de sangre en los vasos sanguíneos, poniendo tu salud en riesgo de sufrir un ataque al corazón o un derrame cerebral a causa de los vasos obstruidos. Es por esto que la obesidad abdominal es uno de los principales factores en el desarrollo del síndrome metabólico, que a su vez es un importante factor de riesgo en el desarrollo de enfermedades cardiovasculares.

Cáncer de Colon

Según estudios realizados, las mujeres que desarrollan obesidad abdominal tienen mayor riesgo de desarrollar cáncer de colon. Se estima que una hormona relacionada con las células grasas, llamada leptina, puede ser la causante, al igual que la falta de ejercicio físico, lo que es común entre las personas que padecen obesidad abdominal.